Luz
orgánica
Escribí,
incólume, el nombre de mi país
con la tinta de mis heces,
y toda la luz de esta esperma tirada en el suelo
escribió el nombre de los hijos que no tuve,
que no tengo, que no tendré.
El
viento sopla fuerte y hace llorar a mi perro;
yo le lamo las llagas y le guío cuando me sigue.
Hoy el día es triste porque vos no lo podés ver,
pero yo escupo en la tierra que te abraza,
y dibujo en mi frente la inicial de tu existencia,
y, sabia, la brisa le hace reverencia.
Esta
congoja que hoy nos une
es la misma que un día fue sueño:
sueño de no estar aquí,
sueño de no pertenecer aquí,
sueño de no tener patria, encierro,
alambrados de sal y vinagre.
Con
la tinta de mis heces
escribí, incólume, el nombre de mi país,
ese que me niega y me nombra con sus ácaros.
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