domingo, 19 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

  

 

Luz en la penumbra

  

Allá abajo, en la oscuridad,
mi pensamiento tropieza y, lerdo, se desploma.
Una luz se ahoga y es lodo sobre los ladrillos.
Tengo ojos en el tacto,
veo lo que no soy.
La pequeñez es un sueño grande:
tiene la estatura del ala de un águila hecha carroña.
El horizonte tiene rostro, es un camino sin sentido,
un reloj que marca ciegamente un tiempo,
el sueño roto de un niño que nunca nació,
una estación sin tren.
Lo bueno de ser bello
es que la tierra te abraza con fuerza:
es una loca que ve hijos en cada puñado de polvo.
Abajo en la oscuridad, el pensamiento canta
Y la angustia, estoica, sonríe victoriosa.
Agradecé a esta libélula de luz, agua y sal.
Toda la mirada que te brindó mientras robaba polen,
aquí, abajo en la oscuridad,
donde el miedo acaba.

 

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