miércoles, 15 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

 

Palabras para un amigo

  

Ninguna lluvia borrará tu sangre,
—que en espiral sostiene los frutos y el pan—.
Ninguna
avalancha de años, de tiempo
—aunque se le sume la eternidad—
sepultará
tu nombre.
No habrá silencio que pueda atar
la fuerza indomable de tu voz,
tu pulso que late al unísono
con el corazón de la tierra.
Tu cabellera cana
es ahora la crin del viento
que empuja a los tuyos,
que revienta los anonimatos.
Ay del blasfemo que diga que estás muerto,
morirá ahorcado en su propia lengua,
y su estirpe no se alimentará
de tu límpida luz,
de tu sabio tránsito por la tierra,
porque morir no es desaparecer,
es volver a vivir en forma superior
en una claridad inagotable.

 

 

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