Los dos un solo beso
La
noche se detenía a conversar con los caminantes de alta hora; su voz de sombras
apretadas parecía fluir de una boca cuadrada, circular, oblicua, en cuyo fondo
las estrellas vomitaban su claridad de claridades…
La
noche con mi nostalgia iba del brazo… un cortejo de preguntas resonaba en el
fondo de mi alma; ella decía de su tristeza negra, yo hablaba de mi amargura
blanca… Los dos un solo abrazo, los dos un solo beso…
Noviembre, 1951.
No hay comentarios:
Publicar un comentario