Días
de otoño
Hoy
he cruzado los bosques
y las hojas caían,
el verano se había ido sigiloso
y los pájaros no cantaban.
Y el
helecho era como oro amarillo
que llega demasiado tarde,
cuando el corazón está triste y viejo
y la muerte aguarda en la puerta.
¡Ah,
otoño doliente! Triste,
lenta muerte que al fin llega.
¡Estoy loco por un ayer, loco!
¡Enfermo de un año que ya pasó!
Aunque
el sol sea como sangre en el cielo,
está frío como labios de odio,
y prende fuego a las hojas secas
en su lecho de tierra, demasiado tarde.
Están
muertas, y los árboles desnudos lloran
no como llora un mortal,
sino como el dolor que suspira dormido,
como la pena que duerme sin voz.
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