sábado, 10 de enero de 2026

LILIANA ANCALAO

 

  

Renü

Había unas cuevas de los brujos, allí les enseñaban el secreto para hacer daño a la gente o para ser el mejor en los oficios… Vaya a saber dónde estaban esas cuevas. Igual si alguno la encontraba después no recordaba. De chiquitos nos decían, no va a andar pasando por ahí…

 

 

Testimonio oral reciente

como aparecida llegué
hasta ese cruce:
un camino a Diadema
el otro, al mundo

cargaba un dolor que se aliviaba
con gritarle extravíos a la noche
así fue que me solté en palabras
y en una de esas
se sacudió la tierra

una puerta se abrió
una voz de guitarra
me convidó a pasar
y entré
sin atenuantes.

éramos tantos ahí
algunos conocidos
pero olvidé sus nombres

en un mostrador se ofertaban
los oficios de la fama
vocalista en la banda de rock
ser una del coro y moverse con un cuerpo de humo
tocar la cumbia que haga bailar a todos

clavar la taba
hacer la suerte de billetes arrugados
desafinar la sexta cuerda
cantar a la sombra de los sauces
sobre la tierra regada

tener un territorio con pasto
leña y río

amansar potros
hacerlos galopar sin riendas
que vengan a comer el pasto de tus manos
ponerte a dormir a la orilla de sus cascos

y ahí me entregué
dejé escapar el deseo
que andaba coagulado por mi sangre

quiero llorar palabras
condensarlas a punto de estallar
que sus aromas me broten como en celo
juntar los pedazos de mí
que siguen sueltos

curar esta dura cicatriz
que se atraviesa en el andar
de las palabras

no supe más

aprendí el miedo
los ojos congelados
unas garras aferrándose del aire
y un aullido de perros rebotando por el cráneo

 

 

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