Pueblo
Cuatro
calles polvorientas,
y un puñadito de casas,
bajo la cúpula verde
de algarrobos y catalpas.
Una
iglesia, casi en ruinas,
santificando la plaza.
En la plaza, algunas tipas,
y en las tipas, las cigarras
echando
a rodar los ríos
estivales de sus flautas…
Para la dicha es muy poco,
y con ser tan poco, basta.
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