Frascos de tiempo
Para mis días pido,
Señor de los naufragios,
no agua para la sed, sino la sed,
no sueños
sino ganas de soñar.
Piedad Bonnett
Hay
quiénes derramamos nuestra sed
junto al primer sol, que ahora
es sólo
una sombra redonda, golpeada en la pared
dejando de germinar días.
Y en
la tarde
somos el caldo
del que bebe
cada día la vida
y a cambio, nos devuelve
nuestros restos desperdigados
en frascos de tiempo sin memoria.
Miro
arriba
y los cargados algodones azules
van derramando lágrimas
sobre está tierra árida
con habitantes de polvo.
Está
húmeda la noche
desde que el lago
carga dentro suyo
todos los huesos
de
sus habitantes extinguidos.
Y yo
no soy más que la represa
de estos ojos
Que ya no sueñan ríos.
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