Helena
El
mar y sus pliegues de olas irredentas
caben
en las tres sílabas de tu nombre: Helena.
Digo
mar y recuerdo las huellas de tus pasos
hacia
la barca del bello extranjero.
Digo
mar y recuerdo ese otro mar
poblado
de rostros, de cuerpos, de besos que no fueron.
Mar,
mar, mar: Ilíada sin descanso y sin Helena.
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