sábado, 19 de agosto de 2023

JUAN CAMERON

 

  

 

Patología del desaliento

 

Durante algunos años viví en un subterráneo

parecido a un submarino o a un vientre materno

Yo observaba el mundo a través de un periscopio

con su canal de televisión y el noticiario vespertino

Navegaba con cuidado por países con nieve

el Báltico el Mar del Norte las islas donde hablaban

un extraño murmullo que auscultaba a distancia

Confundía Helsinki con Temuco el blanco con el negro

y apenas emergía los fines de semana

cubierto por una escafandra y algunos libros bajo el brazo

 

Durante muchos años viví en un subterráneo

Las ratas y los periódicos me fueron conocidos

y supe de los zapatos de moda a través de una escotilla

que se alzaba apenas sobre la línea de flotación

bajo la bolsa marsupial

Me enteré de las cosas más increíbles     tuve convulsiones

conocí paisajes                       que no supieron de mi paso

El silencio y unos pocos amigos fueron mis familiares

inscrito como estaba en la lista de desaparecidos

la hoja del boletín comercial comenzaba con mi nombre

 

Durante demasiados años viví en un subterráneo

conversaba con dos o tres personas cada fin de semana

el bullicio de las bicicletas espantaba mi oído

En mis salidas nocturnas (me perdone el poeta)

nadaba en la laguna junto a gansos y cisnes

que se agredían deportivamente por un pedazo de pan

para luego fondearse en su lugar de origen

 

No me arrepiento de nada aunque era bastante aburrida

            aquella temporada      en el subsuelo (en el invierno)

Un día desalentado por las circunstancias

quemé las naves y los libros y me convertí definitivamente

para inscribirme en los registros electorales.

 

 

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