Patología
del desaliento
Durante
algunos años viví en un subterráneo
parecido
a un submarino o a un vientre materno
Yo
observaba el mundo a través de un periscopio
con
su canal de televisión y el noticiario vespertino
Navegaba
con cuidado por países con nieve
el
Báltico el Mar del Norte las islas donde hablaban
un
extraño murmullo que auscultaba a distancia
Confundía
Helsinki con Temuco el blanco con el negro
y
apenas emergía los fines de semana
cubierto
por una escafandra y algunos libros bajo el brazo
Durante
muchos años viví en un subterráneo
Las
ratas y los periódicos me fueron conocidos
y
supe de los zapatos de moda a través de una escotilla
que
se alzaba apenas sobre la línea de flotación
bajo
la bolsa marsupial
Me
enteré de las cosas más increíbles tuve convulsiones
conocí
paisajes
que no supieron de mi paso
El
silencio y unos pocos amigos fueron mis familiares
inscrito
como estaba en la lista de desaparecidos
la
hoja del boletín comercial comenzaba con mi nombre
Durante
demasiados años viví en un subterráneo
conversaba
con dos o tres personas cada fin de semana
el
bullicio de las bicicletas espantaba mi oído
En
mis salidas nocturnas (me perdone el poeta)
nadaba
en la laguna junto a gansos y cisnes
que
se agredían deportivamente por un pedazo de pan
para
luego fondearse en su lugar de origen
No
me arrepiento de nada aunque era bastante aburrida
aquella temporada en el subsuelo (en el invierno)
Un
día desalentado por las circunstancias
quemé
las naves y los libros y me convertí definitivamente
para
inscribirme en los registros electorales.
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