Meditaciones
(Para
una poética del silencio)
I
Luz
adentro
sombra
afuera
las
gotas picotean el techo
un
grillo taladra el silencio
cataratas
de rostros
y
río revuelto de voces
van
y
vienen
pero
tú
rama
aferrada a su árbol
gato
sentado y despierto
permaneces
aquí
luz adentro
sombra
afuera
II
La
música del despertador anuncia
la
hora de suspender la muerte
estábamos
tan bien aquí
tendidos
a la
sombra de una luz acogedora
que
no ciega
abrasa
y no solo nuestros cuerpos
también
ese aliento que somos a la deriva
aire
suspendido en el aire
viajando
silencioso
sobre
olas que no empapan
ni
arrastran
acunan
nuestros miembros en reposo
nuestra mente entregada
a la
plena claridad del vacío
III
“No hay pilares
en la casa en que vivo;
tampoco techo.
No la moja la lluvia.
No la golpea el viento.”
Ikkyu Sojun
mi
casa está expuesta a la intemperie
sus
paredes no limitan el espacio
ni
su techo roba el sol que necesito
a
través de sus ventanas observo
el
implacable paso de las estaciones
a mi
puerta diariamente me invitan
a
girar la rueda que no cesa
a
veces acepto
y
río
y
gozo
y
lloro
pero
siempre regreso a mi morada desnuda
es
aquí donde luz es más suave
y la
marea incesante de los días
en
un océano silencioso
se
disipa
IV
Garza
en el río
sobre
las aguas pardas del río
el
último aliento del sol
dibuja
arabescos
una
garza inmóvil
parada
en el inútil
pilar
del viejo muelle
parece
meditar
ni
el viento ni la prisa
la
mueven
es
una pausa en equilibrio
sin
expectativa
ni
angustia del pasado
libre
en la tranquilidad
del
presente
V
Comprende
primero el principio
el
mundo es una red
micelio
que nos lleva de uno a otro extremo:
del
árbol que florece en el jardín
a la
pequeña cucaracha torturada por tu gato
somos
agua
y es
inútil aferrarnos a la fijeza
fluye
y disuélvete en esta corriente
ahora
sí,
entorna
suavemente los párpados
suelta
el ajetreo de los días:
sombras
del pasado
espejismos
del futuro
se
diluyen en
este instante:
despierta
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