lunes, 14 de agosto de 2023

ALBERTO NESSI

 

  

 

En recuerdo de la casa de los prados

 

Eres ahora este montón de piedras
que aquí rodaron casi por azar, por un
rencor del viento, viejo aliado tuyo,
pero cuando la hierba estaba clara de ranúnculos
y la grosella relucía en el seto
—en tu feliz vejez—
tú eras la casa de los prados
y yo el niño salvaje que todos los días
venía a verte para descubrir el mundo.

Mas para ti no tengo lágrimas guardadas.

Tu recuerdo es un canto de gorriones
de ciruelas azules sacudidas de la planta
y no tengo lágrimas guardadas porque yo también
soy tu recuerdo de casa feliz.
Solo querría que estas del prado
fueran piedras despeñadas de un monte
no tus escombros aún calientes
de aquella dulce luz meridiana.

 

De: “Conversación con el ángel”

Versión de Pablo Ingberg

 

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