Forjando el horizonte
Marchan
con el color de la montaña meridional,
ocultados del olfato de verdugos,
los clandestinos trazan las líneas del horizonte.
Vigilados
por el dolor sentado en los siglos,
desde abajo siembran las semillas de la libertad.
Flores de esperanza en las manos del tiempo.
Desde
el vientre de la tierra,
se constituye el nervio de los oprimidos.
Grito y llanto en el mundo.
De: “Me’on ts’ibetik” (Letras humildes)
Versiones
del tsotsil al español de la propia autora.
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