Niña
de las ruinas
Como
estatua de piedra mora
irguió su cuerpo ante las Ruinas
brazos pequeños, congelados
tobogán de las lluvias frías
ojos de orquídea abandonada
de oscuro barro las pupilas.
Me
saltan ancestros de bronce
desde su mirada de niña
a puro lanza y Pachamama
por las llanuras encendidas:
aquél Tupac de alas quebradas
cóndor de fuego y sangre andina
llora patrias descuartizadas
ardientes manos en la pira.
Por
aquí siguen resonando
fantasmales caballerías
heroico Andrés de las tacuaras
antes muerto que tierra herida
galopando en los confines
como el sol por las lejanías.
Leve
alondra, pan de vergüenza
aletea buscando migas,
escudo inocente de invierno
boca de ansias peregrinas,
aunque el monte muere con ella
escurre el diluvio y palpita
volando en los días sin parques
mariposa de triste risa.
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