miércoles, 10 de octubre de 2012

JORGE LUIS BORGES.






1985



No en el clamor de una famosa fecha,
roja en el calendario, ni en la breve
furia o fervor de la azarosa plebe,
la pudorosa patria nos acecha.

La siento en el olor de los jazmines,
en ese vago rostro que se apaga
en un daguerrotipo, en esa vaga
sombra o luz de los últimos jardines.

Un sable que ha servido en el desierto,
una historia anotada por un muerto,
pueden ser su secreto monumento.

Algo que está en mi pecho y en tu pecho,
algo que fue soñado y no fue hecho,
algo que lleva y que no pierde el viento.

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