sábado, 12 de abril de 2014

HÉCTOR INCHÁUSTEGUI CABRAL


 

Equivocación de los Ángeles 

 

Eran ángeles fuertes,
con las manos curtidas
y dientes de caballo
detrás de la sonrisa. 

Colgaron el Mal en una rama,
y la tierra tirando,
y la cuerda tirando,
hicieron del mundo una sinfonía. 

Eran ángeles fuertes,
abiertos los dedos de los pies,
simples como el agua,
rudos como el hierro. 

Potente músculos en el ala,
la frente despejada,
las manos, de ajusticiar,
sin resignación encallecidas. 

Eran dos iguales, quizás
como si un limpio espejo
entre ellos siempre retratara,
eran dos y un pensamiento,
dos gemelas llamas amarillas,
una sola luz 

En donde tierra por morir se acaba
detuvieron su paso poderoso;
paro su canto la avecilla,
expiraron los aires y perfumes.

 

 

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