lunes, 19 de octubre de 2015

MEDARDO ÁNGEL SILVA




4. Se abren tus dos pupilas como dos precipicios
por los que ruedan almas al sueño y a la nada.
¡Mujer, dame a probar tus dulces maleficios;
húndeme el luminoso puñal de tu mirada



De "Estancias"

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