miércoles, 27 de julio de 2016

ALFONSO REYES

  


De mi prisma



Otro invoque a la Musa de ceño rudo
que esquiva de sus labios las ricas mieles,
y admire más a Fidias que a Praxiteles
y el pliegue de la túnica más que al desnudo.
En el arte lo ingenuo tentarme pudo.
¡Que las minervas porten fieros broqueles!
Yo prefiero la fresca flor de las pieles
y la mamila erecta por solo escudo.
Los ojos de Calíope resultan fieros:
amo más los de Filis, por lo sinceros;
y si a veces prefiero los de Melchora,
es porque en la zampoña gimo y deploro
no revivir la gracia del siglo de oro
que confunde a la reina con la pastora.


México, febrero, 1906.


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