viernes, 23 de septiembre de 2016

DENNIS ÁVILA




Los remos



Mi madre rema en esta foto.

Su felicidad la persigue
y no le permite romper
la hermosa sonrisa que lleva por rostro.

Intacta, sacude sus heridas
como alguien que borra tras de sí
todos los naufragios.

Lo hace sin pretensiones,
con las agallas de un barco de papel.

Muestra sus velas
a pesar de las várices del tiempo
y los árboles en llamas
que frenaron sus pájaros.

La veo sonreír:
no parece la mujer que perdió un oído,
la tripulante de hospitales
que derrotó al vértigo
para domar lo humano.

Mi madre se sumerge en ella misma.

Su alegría me ha impactado:
es una niña,
y en el acto
parece dirigir
los columpios del mar.




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