Filo
interior
Sueño
que un hombre en el hueco de una puerta
me
observa.
Lo
reconozco enseguida,
me
atrae.
¿O
me busca él? La mirada penetra.
Voluntad
de tigre, sed de tigre,
el
deseo del pulso tras una verja en llamas.
En
el sueño, las paredes se inclinan sobre mí,
el
papel pintado de la habitación está gastado,
no
hay una sola ventana.
Un
brillo matutino blanco como el cloro
desde
la ventana real
desintegra
el silencio
con
una náusea repentina.
Estoy
despierta y anhelo
que
justo esa mirada
me
vuelva a encontrar, su relámpago de fuego
brote
fuera
del sueño.
Un
viento luminoso vuela
a
través de un árbol otoñal aún verde.
De:
“Sol de salamandra”
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