Nada y todo ocurre en todas partes
Philip Larkin
Es
aquí donde estoy,
entre grietas de un yo parapetado
en las profundidades
de sí mismo.
Habito
un cuarto exiguo
donde nada hay detrás,
salvo el triste vacío
de paredes sin lustre.
Soy un plano que muestra,
maltrecho y solitario,
el retraso gastado de caminos
que ya se desvanecen.
Mi
reclusión carece de secretos.
En las puertas del frío,
necesito encontrar
en cualquier prisa
el sol en casa;
un cuerpo que sostenga
el temblor de la luz.
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