Cuando
el ruido de los bosques se agosta en nuestros cuerpos
Sorprendidos leemos esa ala de tierra
Roja, en el ancla de la sombra y del silencio
Con cuidado cosechamos en la flor de agave
La quemadura de agua donde ponemos las manos
Tú más lejana que el acoma loco de luz
En los bosques donde él aclama todo el sol y yo
Que sin tregua me ensaño con ese viento
Adonde he llevado el pasado feroz
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