La
ropa tendida es un fusilamiento de almas. La ropa tendida es el suicidio de un
espantapájaros, la bandera de los barrios, es casi tirar la casa por la
ventana. La ropa tendida es un enorme títere que descansa, un trueque de color
por humedad y una muestra de los restos de pudor al sol. Tender la ropa es
manejar la marioneta de uno mismo ante un vacío que te interroga. Por eso
compré una secadora.
De:
“Inventario domestico”
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