Fregar
es un barreño de plástico en un camping, una cadena de montaje en familia, una
taza desconchada, un coro de italianas y Nosferatu. Fregar es asumir lo
imposible, un Poncio Pilato del frío y la decepción inevitable del genio.
Fregar es empezar a ensuciar. Por eso compré un lavavajillas.
De:
“Inventario domestico”
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