El
lamento del desmovilizado
“Cuatro
años”, dicen algunos, consolando. “Oh, bueno,
¿y qué? Eres joven. Y debió de ser
una experiencia estupenda para ti.”
Y olvidan
que otros se quedaron atrás y simplemente siguieron —
avanzaron mejor porque nosotros no estábamos.
Y volvimos a casa y descubrimos
que ellos habían logrado, y los hombres reverenciaban sus nombres,
pero jamás mencionaban los nuestros;
y nadie hablaba ya de heroicidades, y nosotros
debíamos simplemente volver y empezar de nuevo.
“Arrojaste cuatro años al crisol —
¿de veras lo hiciste?” dicen esos otros. “Oh, bueno,
¡tonto tú!”
Y empezamos a darles la razón.
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