lunes, 16 de enero de 2017

MARÍA GERMANÁ MATTA




Súplica

Que no crezca jamás en mis entrañas
esa calma aparente llamada escepticismo
Raquel Lanseros



A veces conviene fustigar el interior
con una lanza
hacer cosquillas al caleidoscopio
de la insensibilidad

llamar a gritos
a los truenos
de la urgencia

humedecer los ojos
con la hierba silvestre
que se aferra
a la vida
e invocar al vestigio
para la renovación 
de los obstáculos

desterrar al insomnio
de su camisón de tinieblas
al pelo estrangulado
en la derrota

taponar con caricias
los agujeros ocultos
de la carne
y sus predicciones
de sequía

siempre hay música
tabaleándose al inicio
de cada estación
y una flor silvestre
para el tacto restringido
de tus manos

afuera en las calles
hay movimiento
multitudes que generan caos
pero también algún fragmento
de euforia en sus miradas

regar con gotas de lluvia
ese jardín oculto tan tuyo
e inventar una premisa
con violetas
y un grito que encienda
el terror de la ceniza.

2 comentarios:

  1. Her llegado a tu página de casualidad. Te agradezco infinitamente el haber publicado este poema.
    Un abrazo,

    María Germana Matta

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