domingo, 20 de enero de 2019

ALICIA CAMPOS CERVERA





En detalle



Esta mañana se murió mi gato.
Hacía diecisiete años que vivíamos juntos.
Me lo regalaron cuando yo era joven
dentro de una cajita de cartón agujereado.
Al abrirla salió la pelotita de pelo suave.
Podría entrar hasta en los más mínimos detalles
(de la vida de mi gato).
Aunque he de confesar que su muerte
ha sido el más fuerte de sus detalles.

Hace cinco años
un bus marca Leyland modelo
1960
me aplastó con su gigantesca
rueda izquierda trasera
el dedo chico de mi también izquierdo pie.
El detalle consistió en que
no me aplastara por lo menos
toda la pierna.
Desde entonces cojeo un poco, pero
siempre le quedé agradecida
al destino por el detalle.

Oh, sorprendentes y maravillosos detalles,
múltiples y curiosos detalles,
algunos redondos, otros cuadrados
algunos azules, otros grises detalles.
Todos ellos, pequeños y grandes,
mosaicos de la variopinta vida
siempre tan rica en detalles.

Abrumada, alguna vez,
ante el descaro de algún que otro detalle
he debido recordarme a mí misma
que lo prudente en ciertos casos es callar.
El descaro esencial de según qué detalle
no es más que la insubordinación
descontrolada,
el alzamiento en armas
de algún sigiloso ejército enano
que nos envía algo o alguien...
para obsequiarnos con un detalle.

Detalles de mi vida...
esperpénticos,
inefables rezagós
grisuras
interminable trasiego detallado.

Me pregunto a veces,
cómo vendrá a mí el último de mis días,
postrer detalle.
Y sólo espero que no me sorprenda
en una mueca demasiado ridícula
La dignidad es algo que siempre se agradece...
como detalle.
.

No hay comentarios:

Publicar un comentario