martes, 23 de diciembre de 2025

FERMÍN HERRERO

 

 

 

Con las dos manos hago un cuenco y cojo
el agua de la fuente, apenas logro humedecerme
la boca. Varias veces, inclinado, repito
el gesto y, entre medias, observo las nubes
bañándose en la poza, los zapateros. Quedarse
con la miel en los labios, me digo, sin levantar
cabeza, lo que no quita para perseverar
con una mansedumbre de yunta
uncida, conociendo en lo poco aquello
que nos aguija, algo. Algo a lo que poder sujetarse.

-EL SABOR DEL AGUA-

 

De: “Endechas del consuelo”

 

 

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