Paráfrasis
De
Paul Bourget
La
luz de una tibia mañana de estío
inunda los campos con áureo esplendor:
el aire está lleno de dulces aromas:
arrullan sus hijos las blancas palomas
y un salmo de vida se eleva hasta el sol.
Y
desde la inquieta, fugaz mariposa,
que tiende sus alas al aire sutil,
al ciervo garrido, que alegre devora
el tierno retoño nacido a la aurora…
ay! todo a mis ojos se muestra feliz!
Y yo
que transito por esta campiña,
sintiendo del pecho la sangre correr,
abierta una herida que nunca se cierra,
perdido en las sombras, sin nadie en la tierra,
¿ ya nunca en mi alma la aurora veré?
Los
males pasados, los crueles tormentos,
las viles traiciones de pérfido amor,
¿no puedo olvidarlos? ¿La tierra no olvida
en estas mañanas de luz y de vida
el soplo de muerte del negro aquilón?
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