sábado, 20 de diciembre de 2025

RIGOBERTO GÓNGORA

 

 

 

La ortografía de los académicos

  

Bueno, no necesito enfrentarme
a la ortografía
de los académicos
ni mejorar la cortesía
para escribir cartas como de costumbre.
Aquí destrabamos, al menos,
nuestros prejuicios a solas.
Porque el silencio es un espejo
esperamos salir a caminar y
nos atan las costumbres familiares
―sensiblerías, paja y
otras cosas―, pero,
estoy seguro,
en un momento estallará la
protesta de labios
del calcañal.
Estos barcos esperan,
vagan,
esperan.
El calor nos devuelve la realidad
de una América enferma y
nos decidimos a degenerar
milenariamente este sistema.
Pongámosle los cuernos a la civilización.
Espero al día que se acerque a mi fe,
cuando ya no mire de buen modo
las costumbres supremas.
Espero se comprenda esta manera tan mía
de vociferar y
aguantar por un minuto más el silencio…

 

 

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