Natalia
Dejas
atrás el aire de la noche.
Y hallas el límite en otro lugar.
Y los pasos que rompen invisibles
la quietud de la acera sin un alma.
Y sola con el viento que te empuja
llegas a descender por el sendero
para buscar la plaza donde existe
el sueño que al principio creías
que no era tuyo, o no quisiste vivirlo.
Ahora llega ya, sin importarle,
alguien con la noticia, con el nombre
que nunca deberías de saber.
Eres la luz, de las noches espejo.
Eres la nada, lo claro, la ausencia.
De: “Vivir
en tu invierno”
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