Canción
Robad
a los prados, saquead las colinas verdes,
arrebatad los brotes de mi huerto, dejadme ceñir
una corona de flores y narcisos,
porque mi amor es bello, blanco y bondadoso.
Hoy
el mirlo ha cantado su frase más fina,
las flores, con su incienso, embriagaron el aire,
Dios se inclinó a dorar el corazón de las margaritas,
porque mi amor es bueno, blanco y bello.
Hoy
el sol besó a la hija del rosal,
y el triste Narciso, pálido acólito de la primavera,
inclina la cabeza y sonríe al agua,
porque mi amor es bueno, bello y blanco.
Un
atardecer de invierno
El
cielo helado, como un horno en llamas,
el aire cortante, nítido y frío,
y un ocaso que salpica las nubes de oro;
pero mi corazón vuelve al verano.
¡Vuelve,
dulce verano! ¡Vuelve otra vez!
Odio la nieve,
y los vientos helados que soplan del norte,
y la caída de la lluvia congelada.
Odio
la tierra de hierro,
las rosas de Navidad,
y el día enfermizo que muere al cerrarse
sin canto ni sonido.
¡Vuelve!
¡Vuelve! con tu calor apasionado
y tus brumas ardientes,
y tu sol que brilla como la mirada de un amante,
y tu día de pies cansados.
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