sábado, 17 de enero de 2026

EDILBERTO DOMARCHI

 

  

Los dos seres en el más dulce durazno

 

 

Yo era un hombre que compartía
las dulcísimas estrellas
con una mujer suave
Yo era un hombre devorador
de sus golfos de miel,
yo exploraba su país y sus rincones,
sus volcanes, lagunas
y el húmedo salar
de su amorosa boca perfumada
un y mil veces / las dulzuras de su timbal
azotaban mi carne con delirio.
Pero era tan increíble el universo
que su querida flauta se secó,
huyó lejos de aquella ardiente tempestad
y hoy día no queda ni el recuerdo
del oboe ni el eco de la galerna del amor.
Quienes vayan a conversar con la tarde
o con los ángeles testigos del pan y de la miel.
Le ofrecerán a Ud. frágiles caramelillos
pero jamás del aire que perfumó el duraznal.

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario