sábado, 17 de enero de 2026

FRANCISCO ANTONIO GAMBOA

 

  

A mi Hermano Isaías

 

 

¡Al fin le pone término la tumba compasiva
al viaje que viniste del austral hemisferio!
¡Ya cesó tu nostalgia del patrio cementerio!
¡Ya por siempre reposas en la tierra nativa!

¡La tierra que cantaste! En tierra primitiva
hermosa como un astro, grande como un imperio;
la que infundió tu espíritu, con arcano misterio,
el aliento divino de tu alma sensitiva.

Yo, … de esa tierra lejos… ¡Tantos años ausente!
– de mi amarga nostalgia la herida siempre abierta –
¡no puedo estar contigo para estrechar, doliente,
entre mis manos trémulas tu mano inmoble y yerta,
para poner mi frente sobre tu helada frente,
para imprimir mis besos sobre tu boca muerta!

Y al arrullo de tus olas, cadencioso como un canto,
duerma yo mi último sueño misterioso, bajo el manto
de tus cándidas espumas, de tus iris, de tus brumas,
¡verde mar!

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario