El
silencio no es oro
Cuando
tiembla de impotencia reprimida
y no se rompe el cráneo
contra la muralla de cemento
para condenar al ladrón
con toga y zapatos,
cuando se harta y bebe como un puerco
cuando deja pudrirse
el trigo en el granero
cuando compra una torre y calla
al ver a los pillos fumando sangre
y se muere tranquilamente en su cama.
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