Te
he nombrado Tierra herida, cuya fisura no es gobernable, y te he
vestido de melopeas extirpadas de los recovecos de ayer
Triturando polvo y desplomando mis palabras hasta los cercados y
empujando hasta los bordes los grises toros mudos
Te he consagrado pueblo de viento donde zozobras por silencio para
que tierra me puedas crear
Cuando eleves en tu color, donde es cráter para siempre frondoso,
visible en el porvenir
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