Invoque
al demonio por la mañana.
Encuentre razones para poblar la Antártida.
Tuerza sus pezones en el sentido de las manecillas
de un reloj digital.
Cambie de servicio de telefonía de vez en cuando.
Divierta a sus invitados con la colección
de historias caníbales que su familia guarda
en un arcón de plexiglás a la vista de todos.
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