viernes, 5 de octubre de 2018

JOSÉ LANDA





Pez boquiabierto



Luego del pez
el poeta caerá en su propio anzuelo de palabras

Amante del dolor
Colgará su cuerpo de un alambre con púas
La carne gritará maldiciones
Fantasmas que estuvieron siempre sin querer

Cuando el grito se suspenda en el aire
como una cuerda de violín
Las escamas se abran a la tortura
No brillará la sangre del poeta como su lengua sin infierno   



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