domingo, 27 de enero de 2019

OLGA LEIVA






mandibulada recorro la tierra de los hombres. sus dagas acaban en mi boca. sus trampas devoran. me refugio en el vientre del viento. en la barriga del sielo. la guarida está en la madera. en el paladar de las membranas sin piel. la pleura se expande. una begonia quemada retorna a la planicie del mar. su cama de clavos ya no comulga conmigo. la he comido lentamente en su plato de hierbas y hormigas. lo demás me ha condenado mientras navego dentro del barco del espanto. mientras lamo sus pétalos de éter. mientras me alejo del aroma fabricado en la palma de mi mano. en la fauna del humano cantan las lenguas del viento. el sielo fatuo. la aurora hambrienta. los dedos retornan a la mar desoladora. el canto sopla y aturde. el silencio saturado febril encanta y copia. la vena del viento: encanta y copia.



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