SUPONGAMOS, tú y yo
regresamos al vientre,
tú veinte años atrás,
yo hace treinta años.
Divididas ambas en el tiempo,
envueltas en una hoja
y nuestra vida aún no comienza.
Nadie nos conoce.
Una piel dentro de otra piel dentro de otra piel.
Y nuestra madre,
escucha la voz de su padre y de su madre,
y nos llama,
como ella un día fue anunciada.
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