miércoles, 1 de febrero de 2023

MONTSE ORDÓÑEZ

 

  

El día en que me faltes

A mi padre

  

Empiezo a sospechar
que no llevo conmigo
suficientes remedios
para dibujar en ti una sonrisa
Cada día que pasa
te descubro un nuevo temblor
un nuevo olvido
y un camino de lágrimas
que se deslizan
sin control por tu ojo izquierdo

Créeme que trato de hacer tu noche fácil
evito nombrarte a los amigos que no tuviste
tampoco nombro a esa compañera tuya
esa soledad tan abrigada
de la que nunca conseguiste desprenderte

Para ti inventé
dos vidas nuevas a Keith Richards
hasta que un día
cansado de sus desdichas
decidiste inventarle un buen final

Vi en los pliegues de tus arrugas
el reflejo de mi niñez
y me detuve a recordar
el cariño con el que inventabas mi nombre
los paseos por el Raval
o como hacíamos del absurdo
nuestro credo

Ahora ya no hablamos
todo está dicho
tan solo nos sentamos a mirar
como caen las hojas de ese árbol que te acompaña
dibujamos con los ojos el recorrido de las ramas
y cuando el frío acaricia tus manos
las cubro con las mías
me miras y asientes
esa es tu manera de darme las gracias
de decirme que me quieres
de arropar el desgarro que provoca
ver el declive de un hombre bueno

Como ves
soy precisa en describirte
porque el día en que me faltes
siempre estarás aquí conmigo.

 

De: “Siempre es de noche en Pyongyang”

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario