Asustar
al miedo
Un
día cualquiera
decidí hacer
un ajuste de cuentas
con mis miedos
comencé a escribir
traté de curarme
de algo que no sé que es
pero sé que tengo
Publiqué
un libro
cinco reseñas
siete prólogos
veintidós poemas sueltos
y una esquela
Ahora
que la vida me asusta menos
quiero crear un ministerio
de tristezas y nostalgias
nombrar a Iribarren ministro
llenar panfletos de amores fallidos
escribir instancias solicitando
los besos que no robamos
y desafiar a la soledad
mirándola a los ojos
Al
cerrar
nos pondremos a inventariar la vida
a poner memoria al abandono.
De: “Siempre
es de noche en Pyongyang”
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