jueves, 8 de enero de 2026

BERLIE DOHERTY

 

 

Más silencioso que la nieve

 

 

Fui al colegio un día demasiado pronto
y no pude entender
por qué el silencio colgaba en el patio como sábanas,
nada que ondear ni girar,
ni crujidos,
ni estallidos de voces, solo aire.

Y el aparcamiento vacío de coches de profesores,
solo las primeras hojas de septiembre
cayendo como papel.
Sin filas de bicis,
sin piernas que patean, sin peleas,
sin voces, risas, nada.
Y aun así la puerta estaba abierta.
Mis pies se hundían por el pasillo.
Mi reflejo caminaba conmigo junto al salón.
Mi aula no olía a nada.

Y el silencio rodaba como un trueno en mis oídos.
En cada pupitre un niño inmóvil me miraba.
Los profesores atravesaban las paredes y volvían.
Las puertas de los armarios se abrían, y salían arrastrándose

más niños silenciosos, y aún más.
Caminaban de puntillas a mi alrededor,
me tocaban con manos heladas
y abrían la boca en una risa
que era
más silenciosa
que la nieve.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario