jueves, 8 de enero de 2026

ALFRED DOUGLAS

 

 

Una oración

 

 

A menudo el viento del oeste me ha cantado,
hubo voces en ríos y en lagunas quietas,
y árboles dolientes me hablaron, Dios, de Ti:
y no escuché. ¡Oh, abre Tú mis oídos!

Los juncos susurraron quedo al pasar yo:
«Sé fuerte, amigo, sé fuerte, deja miedos vanos,
no aflijas tu alma con dudas, Dios no miente»:
y no escuché. ¡Oh, abre Tú mis oídos!

Muchas estrellas guiaron mis pasos,
a menudo la luna delicada, al oír mis suspiros,
rasgó las nubes y mostró una calle de plata;
y no vi. ¡Oh, abre Tú mis ojos!

Ángeles me llamaron sin descanso,
y caminaron conmigo; y desde cielos sombríos
el mismo Cristo tendió sus manos hacia mí;
y no vi. ¡Oh, abre Tú mis ojos!

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario