Gente
deportista
La
tomé por alguien como yo
y fue un buen sobresalto
cuando mi nueva amiga reveló
que, hace tiempo,
fue campeona juvenil de tenis del condado.
¿Cómo
pudo pasar?
¿Cómo pude yo, por accidente,
hacerme amiga de una campeona de tenis?
¿Cómo pudo una campeona de tenis
hacerse
amiga mía?
No
era tonta. Leía libros.
Nunca fue cruel conmigo
por ser mala en los juegos.
Decidí perdonar
su desafortunado pasado.
La
gente deportista puede estar bien.
Claro que puede.
Más tarde conocí poetas
que jugaban al fútbol.
Eso todavía me cuesta asimilarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario