Escrito
con ceniza
El
hombre que duerme hace dos años
en el parque frente a mi casa
me ha dicho que mis poemas
le transmiten mensajes cifrados
desde un planeta más allá
de Alfa Centauro
me
ha pedido que pare
que detenga mis ganas de joder
y que ya nada le diga de los genios
que habitarán la Tierra dentro de mil años.
Que
me guarde las coordenadas precisas
de la abducción
y otras minucias siderales que a nadie convienen.
Que
no le recuerde lo que ha visto con horror
con ganas de volver las entrañas.
Que
me calle
que no escriba
que no dé la razón a los ángeles
de tristes alas que le recitan el Código Civil
en vocales muy cortas todas las tardes.
Yo
lo miro y tiemblo de pies a cabeza
como un pez fuera del agua
que empieza a boquear con resistencia
y se deja ir lentamente
hacia la muerte.
Le he dicho que sí
que nunca más
que esto no puede seguir
que también a mí me resulta insoportable.
Así
que estas líneas
no tienen ningún mensaje oculto
ni nada que se le parezca
aunque haya quien / lleno de esperanza / afirme lo contrario.
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