El
nuevo régimen
Sí,
de acuerdo. Vamos a ponernos serios.
Comemos demasiado. Bebemos como cosacos.
No es mala idea averiguar
si nos gustamos sobrios. Resistamos.
Yo tengo el Perrier y el rallador,
miraré el whisky o el postre como un crimen.
Todos tenemos que ser sensatos tarde o temprano,
pero no seamos sensatos todo el tiempo.
Nada
de pensar en una segunda botella
y decir “qué más da” y ceder al final.
Mañana saldré a correr como una loca
para hacerme rica, exitosa y delgada.
Una vida sana rejuvenece, dicen,
pero, Dios, cuesta una barbaridad.
Todos tenemos que ser sensatos tarde o temprano,
pero no seamos sensatos todo el tiempo.
La
conversación no será tan trivial:
hablarás largo y tendido de la actualidad.
Y cuando las noches no sean tan animadas,
empezarás a recordar lo que digo yo.
Ah, mira si puedes llamar al camarero
y pedirme un vodka doble con lima.
Todos tenemos que ser sensatos tarde o temprano,
pero me niego a ser sensata todo el tiempo.
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