viernes, 15 de enero de 2016

OMAR SANTOS



  
III



Cuando de acuerdes de mi sexo
y no puedas dormir y tus manos calienten
el hermoso pezón,
y tu piel no encuentre
otra piel para el escape.
Cuando te dé vergüenza
la blancura de tus piernas,
demorándote en el fondo de tu desnudez,
y entiendas la soledad del cuerpo,
y no sepas que hacer
con el gemido insoportable,
la humedad del ombligo,
la tibieza en los edredones.
En aquella noche de tus desvíos, en aquel suplicio
de la abandonada carne, lejos de tu sudor de Eva,
lejos de tu entraña habitable,
yo andaré en otra corriente,
nublado en otra oquedad, toda la noche por el intento
de las aguas, insomne sin ti, pensando, escribiendo,
apretando esta larga vena inconquistable.


De: Las criaturas de la negación


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