jueves, 17 de octubre de 2019

EDUARDO SERDIO





Cartografía lunar



Se vuelve mi manera de soñarte
pequeña buganvilia en el desierto. 

Se vuelve una manera de cantarte
la flor apiñonada entre naranjos.

Y así, de pronto, me encontré buscando
en todos los espejos
para hallar en tu carne de mujer
los restos de mi máscara tirada.

Cuéntame de tu infancia, Carolina
reúne todos mis pedazos rotos
que te quiero escuchar
hablar del viejo Cuzco y de los Incas,
de los hijos del Sol y de la Habana.
Pues tus lunares
han formado un nombre de varón
y es el mío.

Yo hablaré de la luna en occidente,
al llegar el alba, día con día,
te cantaré en tzotzil un canto nuevo
y beberé pozol desde tus labios.  
Pues mis lunares
han formado un nombre de mujer
y es el tuyo.



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