miércoles, 6 de marzo de 2019

ÁNGEL PÉREZ ESCORZA


  


Retirada



A mis hermanos caídos
en esta tierra de infortunio embozado.

Vámonos deformando en ceniza, en cal viviente de
recuerdos
que no renacen en vuelo de fénix.

Vámonos de la esperanza inútil
que no sofocó ni un solo rezo,
de las noches en que la espera congeló al astuto tiempo.

Vámonos de la perversidad que dejó caer al inocente,
de las prórrogas políticas con sabor agrio, falaz e
impertinente.

Vámonos,
huyamos, zarpemos,
busquemos la dignidad arrebatada de más de veintidós mil
cuarenta y tres muertos, y emitiremos del estoicismo
oprimido
al que nos han acostumbrado.

Vámonos,
porque maldito fue el momento
en qué Dios corrió asustado
y se ocultó a llorar por un mundo roto bajo la cama.





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